SANTÉ KEFIR, EQUILIBRANDO TU VIDA

En muchas ocasiones hemos escuchado o leído que nuestra alimentación tiene un impacto directo en nuestra salud. ¿Cuántas personas compran comida rápida o en restaurantes y ven cierto aumento de peso en sus cuerpos? Muchas, la razón es que esos alimentos están preparados para quitarte el hambre, mas no para nutrirte. Hay excepciones, claro está, pero es menor la cantidad de establecimientos de comida saludable. Y seamos sinceros, no siempre se nos antojan.

Esto se convierte en un tema importante porque con el agitado estilo de vida que tenemos, cada vez nos queda menos tiempo para preparar en casa nuestra comida, dejando en manos de otros nuestra alimentación. Esperando y confiando en que están hechos con buenos ingredientes. Y con higiene.

woman holding sliced watermelon

Así como los autos utilizan gasolina o diesel para andar, nuestros cuerpos necesitan comida y agua para tener energía y mantener su funcionamiento óptimo, por lo que si tú le das solo hamburguesas, tacos, pizzas o sopas instantáneas, no te sorprendas si tu piel o cabello se ven más opacos o bien que sientas cansancio. El cuerpo usa lo que le damos para regenerarse y si tú le das poca calidad, eso utilizará y los resultados se verán en tu apariencia y en tus órganos internos. No hay de otra.

Es como esperar que los tamales no nos brinden calorías, que fumar no nos afecte los pulmones o beber alcohol no nos altere el hígado, aunque crucemos los dedos, nos afecta. Tenemos que ver con otros ojos el tema de nuestra alimentación y darle el respeto que se merece porque de ella depende nuestra salud.

En un artículo sobre comida sustentable de hace algunos años, decía la entrevistada que debería ser obligatorio saber cocinar, antes de siquiera saber manejar un auto. Comentaba que si tenemos desde jóvenes el interés por preparar lo que vamos a comer, habría menos adultos con problemas de salud porque desde temprana edad supimos responsabilizarnos por nuestro cuerpo. 

Comer frutas y verduras, legumbres, proteína, grasas buenas, probióticos y mucha agua no debería ser complicado. Las frutas y verduras aportan una gran variedad de vitaminas y minerales, fitoquímicos, antioxidantes, y constituyen la principal fuente de fibra de la alimentación. Las legumbres son fuente importante de minerales y vitaminas, entre éstas destacan las del complejo B (riboflavina, tiamina, niacina, piridoxina y ácido fólico). Fósforo, cobre, hierro, calcio y magnesio son los minerales más abundantes en leguminosas. Las proteínas son los nutrientes necesarios para que el organismo repare y construya sus estructuras. Las grasas buenas proporcionan ácidos grasos esenciales que ayudan a administrar vitaminas solubles en grasa (A, D, E y K) y a mantener las hormonas sanas y son una valiosa fuente de energía. El beneficio más importante de las grasas dietéticas saludables es la salud del corazón. Los probióticos son bacterias beneficiosas que viven en el intestino y mejoran la salud general del organismo, trayendo beneficios como facilitar la digestión y la absorción de nutrientes, y fortalecer el sistema inmunológico. El agua ayuda a mantener la temperatura de tu cuerpo normal. También necesitas agua para digerir los alimentos y para eliminar los productos de desecho. El agua es necesaria para los jugos digestivos, la orina y las heces.

black and red cherries on white bowl

Cuando ves y sabes todo lo bueno que te aporta el comer bien, se te antoja menos la comida chatarra. Haz un espacio en tu agenda y comienza este año cocinando para la persona más importante de tu vida: tú